Hablar en público ¿un valor en alza?

relaxing cup of coffee

Han pasado algunas semanas del discurso de Ana Botella ante los miembros del COI para tratar de obtener los Juegos Olímpicos para Madrid. Semanas en las que los chistes, las bromas y la parodia han servido para mitigar la decepción de una ciudad que por ahora no será olímpica.

Sin embargo, desde el mundo de las relaciones públicas y la comunicación el discurso de la señora alcaldesa merece otro análisis más profesional y serio. Principalmente porque se trata de algo que como profesionales hacemos en nuestro día a día.

Son muchos los clientes para los que hemos elaborado presentaciones, discursos y ponencias. A muchos políticos y altos directivos les hemos ofrecido formación para poder enfrentarse a sus audiencias y también nosotros, como profesionales  defendemos nuestro trabajo con la palabra.

Hay quien de partida tiene unas habilidades innatas para hablar en público, pero otros muchos no. Y con un buen trabajo y formación pueden afrontar una exposición en público con garantías.

Estamos acostumbrados a que nuestros políticos y representantes no sepan hablar en público, lo consideran algo secundario ¿Cuántas veces hemos visto ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas?

A mí, personalmente, me da mucha envidia cómo los políticos americanos de uno y otro signo exponen sus ideas por no hablar de empresarios como Steve Jobs o Bill Gates en el plano profesional.  En su cultura, hablar en público es fundamental y se trabaja desde la escuela y, sin embargo, en la nuestra nunca se ha valorado.

El discurso que nos ocupa tiene tremendos fallos inexplicables si, como se ha dicho, se ensayó y preparó hasta la extenuación. Se trataba de una exposición en la que no se podía fallar y la verdad es que distó mucho de ser un momento memorable y ganador.

Discurso de Ana Botella

La forma, la puesta en escena, sin entrar en los problemas con el idioma, no era la adecuada.

Los expertos aseguran que el lenguaje no verbal influye en la audiencia un 85%. Si miramos a la alcaldesa cuando habla, todo se empieza a desmoronar. Ni el tono utilizado, demasiado infantil,  ni el volumen, demasiado alto ni los forzados gestos acompañaban lo más mínimo.

En cuanto al contenido, todos hemos oído hablar de la importancia de contar buenas historias, el ya clásico storytelling. Este recurso no es otra cosa que el contar una historia de forma que emocione y genere empatía en la audiencia. En este ejemplo,  Andrew Stanton, que ha participado en varias películas de Pixar nos explica en qué consiste esto de contar historias en una de las charlas Ted.

Las Claves de una Gran Historia

En este caso además cobra especial importancia ya que había un tiempo muy limitado para lograr emocionar a este grupo de personas, llegar a su corazón y convencerlos. ¿Alguien sería capaz de recordar las razones por las que Madrid hubiera podido ofrecer a los miembros del COI unos juegos memorables? No. Sólo nos quedamos con la relaxing cup of café con leche.